Menos horas de luz: ¿cómo afecta al cultivo en otoño?
Con la llegada de octubre, los días se acortan y disminuyen progresivamente las horas de radiación que reciben los cultivos. Este cambio tiene una influencia directa sobre la actividad de la planta y obliga a prestar más atención al equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción.
Una menor disponibilidad de luz puede reducir la actividad fotosintética y modificar el ritmo de crecimiento, la floración y el desarrollo de los frutos. Al mismo tiempo, las temperaturas más suaves y el aumento de la humedad dentro del invernadero cambian las necesidades del cultivo.
En esta etapa es especialmente importante ajustar el riego y la nutrición a la actividad real de la planta. Mantener las mismas estrategias utilizadas durante periodos de mayor radiación puede provocar desequilibrios, especialmente en la zona radicular.
Además, la reducción de la radiación solar puede influir en la absorción y distribución de nutrientes dentro de la planta. Por ello, es fundamental mantener una nutrición equilibrada, adaptando los aportes a las condiciones ambientales y al estado fenológico del cultivo para favorecer un desarrollo adecuado.
La ventilación del invernadero también adquiere especial importancia durante estos meses. Controlar la humedad relativa y evitar la condensación ayuda a reducir las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades, especialmente cuando las diferencias de temperatura entre el día y la noche comienzan a ser más acusadas.
También es momento de observar el cultivo: vigor, coloración de las hojas, desarrollo radicular, floración y cuajado son indicadores que ayudan a anticiparse a posibles situaciones de estrés.
En otoño, el cultivo cambia de ritmo. La estrategia también debe hacerlo.
En Agrimor trabajamos para aportar soluciones que ayuden al agricultor a adaptar el manejo y la nutrición a las necesidades de cada momento del ciclo.